Resonancia,
la voz se expande
hay un reflejo
hay un regalo
Es la escucha atenta
La resonancia es una de las herramientas fundamentales en la Arteterapia Transdisciplinaria, es la réplica del sentir con la obra del otro. Esta puede provenir del terapeuta o, en una sesión de grupo, por el resto de los compañeros. La resonancia no es una crítica, un juicio, ni una interpretación de la obra. Es un sentir de lo que me pasa a mí con la obra del otro. La resonancia es esencial, especialmente en el marco del grupo, pues hace despertar lo que es familiar en lo desconocido y lo desconocido en lo familiar. Nos ofrece la multiplicidad de miradas. “No es “o”, es “y”: el otro ve algo que tu no ves; tu ves algo que el otro no ve. Y con esa multiplicidad de miradas, la vida recupera todos sus colores, todos sus fractales.” (Sorín, 2011: 73) Esta reflexión del diálogo con la obra del otro requiere escucha atenta de lo que ocurre con cada uno de los participantes de la sesión. La escucha de los mismos participantes nos ofrece la oportunidad de ver lo que me mueve, lo que me incomoda del trabajo del otro desde mi. “La resonancia, esta escucha singular y múltiple, donde, además, el canto puede convertirse en pintura o ésta en poesía, desplegando un rizomático campo de intensidades y de multiplicaciones. La persona se resuena a sí misma” (Sorín, 2011: 64).
El diálogo con la obra nos invita a acoger lo que nos pasa en el momento presente, y nos ofrece un espacio/momento de reflexión sobre lo que ha acontecido durante el proceso. La obra de arte nos acompaña durante los diferentes momentos de este proceso arteterapéutico, nos da vestigios de lo que estamos pasando y aprendiendo. Practicar nuestro propio diálogo con la obra ayuda a sensibilizarnos con el trabajo de los demás y nos ayuda a hacer resonancias más sentidas.
Cuando la resonancia no se hace desde la escucha profunda resulta un comentario sin novedad ni movimiento, es algo muerto y estancado. Es repetir lo ya conocido.
Al practicar la resonancia se invita a conectar desde la escucha profunda de la esencia humana. Nos da la oportunidad de sentir el trabajo del otro como un río de la más pura y cristalina agua. Agua fresca, nueva, honesta y espontánea. Vive solo en ese momento, es efímera, toca con su polvo mágico y se va. Es una sorpresa aunque sea algo que no queramos escuchar. Para mí, es un regalo.
Bibliografía
SORIN, M.; GYSIN, M., et al.: El arte y la persona. Arteterapia: esa hierbita verde, ISPA edicions, Barcelona, 2011.
